Chile tiene muchos desafíos sociales pendientes, pero por nuestro Producto Per Cápita Corregido de alrededor de diez mil dólares, ya no somos casi objeto de ayuda internacional, correspondiéndonos cooperar.
Es un verbo y un concepto del cual debemos apropiarnos. Chile ha recibido cooperación desde los años 60s- americana, alemana-, hasta el fuerte impulso a ONGs civiles y eclesiales en la época del neoliberalismo autoritario, que permitieron tanto generar redes de apoyo social, reivindicar los derechos humanos y enriquecer las agendas socio-políticas con temáticas como la igualdad de género, el cuidado ambiental, el desarrollo urbano de los barrios pobres, la promoción indígena.
Rancagua hasido objeto de ayuda directa de España: el hermamiento con Logroño ha significado proyectos, la GTZ y la Ebert cooperaron en los 90s con desarrollo municipal, la Universidad de Valencia y Gandía han facilitado la formación de profesionales.
Los países ricos buscan cumplir un compromiso de destinar el 0.7% de sus ingresos en cooperación, tanto los gobiernos centrales, autonomías (regiones) y municipios. Un buen ejemplo es la región de Catabria, en cuya Universidad en Santander se imparte un magister de cooperación internacional a cargo de Rafael Domínguez (www.ciberoamericana.unican.es), y cuyo gobierno autonómico cumplió el 2007 el destinar el o.7 en cooperación a países de América Latina y Africa. Se puede apreciar en el sitio www.coordinadoraongdcantabria.org
Con los máximos directivos de la GTZ (www.gtz.com), la cooperación técnica del Estado Alemán, conversamos recientemente de los quince casos de cooperación "triangular" que realiza Alemania con Chile. Es decir, recibimos cooperación (la GTZ introdujo la educación dual en liceos técnicos, la asociatividad en manejo de residuos municipales, ha buscado introducir el concepto de planificación metropolitana, cuidado del borde costero, desarrollo económico local), pero también nos unimos a los alemanes con profesionales y directivos de organismos públicos chilenos para dar asistencia técnica, especialmente en Centro América: derechos del consumidor, control policial, aduanas, recaudación de impuestos, àeas en que Chile tiene una mayor experiencia en "construcción de instituciones". Nuestra agencia se llama AGCI y en su sitio se muestran las becas de extranjeros en Chile y los diversos programas, incluyendo un apoyo sanitario a Bolivia. Ver: www.agci.cl
El presupuesto que destinamos a cooperación es muy modesto. Una decena de millones de dólares, pero rinde frutos. Es una manera de compartir talentos, mejorar la identidad de Chile (como lo que se ha hecho con la ONU en Haití) y hacer un aporte a un mundo globalizado, que requiere más cooperación internacional en medio de la desigualdades, contradicciones (como la sobre protección en USA y Europa a su agricultura que afecta a los países subdesarrollados), pero una tarea difícil en medio de las mafias de las drogas, la delincuencia y la corrupción aguda, que genera "estados fallidos" en que la cooperación es un vaso de agua en un desierto.
Pero es un camino que se abre para Chile. Con el jesuita Eduardo Silva, decano de Humanidades de la U. Padre Hurtado, conversamos del valor de los voluntarios de "Un Techo para Chile" que han "exportado" esa forma intervención social a otros países del continente. Algo similar ha ocurrido con el movimiento Atina Chile, el cual se ha expandido a Bolivia y Argentina, como epidemia de participaciòn positiva y preocupaciòn por el "nosotros" en la web. También hablamos del desafío de crear un primer programa de formación de profesionales y directivos en cooperación internacional en Chile. Es un desafío y un imperativo que se nos viene, y hay que hacerlo con eficacia, involucrando también a las grandes multinacionales (Chile ya tiene sus propias que dominan el retail y los supermercados en varios países), quienes en una justa política de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) debieran crear consorcios con el sello de un "Chile coopera", lo que debe ser programas fecundos y no un mero marketing. La cooperaciòn- como el cobre, el vino y la cultura- puede ser una apuesta de "valor" chilena en el siglo XXI.


Hola Esteban
Gracias por el articulo, aporta información adicional.
Hace poco estuve en Colombia dando un seminario sobre Cooperación Internacional a más de 500 Organizaciones en ese país entre otros temas. Puedes ver mi presentación en mi web: http://www.gonzaloibarra.com/spanish/content/blogcategory/0/205/.
Saludos
Gonzalo Ibarra