A las 7,30 PM son las "completas". La oraciòn final de la docena de monjes Trapenses que cantan y viven en su misticismo. Al final,el Abad moja con agua la cabeza de los monjes y de la decena de fieles silentes que enfilamos hacia la precordillera por el camino a Tunca, por La Compañìa, entre Rancagua y Codegua. Aquì llegò para quedarse hace dos dècadas la Trapa.
Fuimos por fragilidad y gratitud. Un hijo inquieto volò en bicicleta por los aires y sòlo fueron rasguños, mi esposa estuvo en vilo por nòdulos que al final eran benignos, mi secretario y amigo, Daniel, deberà verse el corazòn. Sì, el misterio de la vida, allì, en el secreto.
Pensè en la entrevista de Cristián Warnker a un filòsofo en Argentino, Alejandro Vigo, experto en Aristòteles y Heidegger. Recordè el dolor de Cristián con su pequeño hijo ahogado en una piscina, y su rabia con quienes le piden un "duelo express", optando por refugiarse con su familia en un jardìn y vivir el dolor. También la sinceridad del filòsofo argentino que explica con modestia la tècnica del pensar, el reconocimiento al mètodo estricto que crea Aristòteles, el respeto por las palabras de Heidegger, y su confesiòn final: soy Cristiano y creo en su doble naturaleza de Dios y Hombre. No hay respuestas racionales. Creo. Lo reconozco.
Por eso enfilamos con Daniel hacia la precordillera, done un campo de alfalfa y caballos rodea viejos quillayes. Un claro en el bosque, antes de "bajar a la ciudad" a reuniones sobre las epopèyicas tareas de la coyuntura. Tenemos prisa. Los monjes se van a dormir. Se levantaràn a las tres y media de la mañana y oraràn con los "laudes".
Damos gracias: creìmos y buscamos crear. En la luz oblicua del atardecer de verano los monjes desaparecen por los claustros. Nosotros bajamos al mundo con la cabeza hùmeda.-

