

La nonagenaria doctora Blanca Montero es un mito vivo, una santa que conserva su lucidez y su sonrisa de paz. Sí, vive en una estoica pieza de adobe en la casa tradicional de su familia en una localidad llamada San Francisco, entre Paredones y Bucalemu.
Ella goza del cariño de la comunidad porque optó por los campesinos, a quienes donó tierras y casas, en una opción por la vida comunitaria de su cristianismo férreo y comprometido. En su habitación, hay una imagen de la Virgen, oraciones de San Francisco de Asís, el Padre Hurtado. Además, de una imagen del héroe-pariente, Manuel Rodríguez, junto a un Señor resucitado.
Es también sobrina del ex presidente Juan Esteban Montero. Pero a ella no le interesan los abolengos. La conocí hace una década junto a su sobrina, Florencia Mallon, historiadora de la Universidad de Wisconsin-Madison, dondé realicé un master. Ahora la pasé a ver y volví a sentor estremecimiento por su bondad, por su sonrisa cada vez que dos niños se asoman y huyen jugueteando por los pasillos de la casona de adobe y teja en este San Francisco, en que ella se empapa con la naturaleza y la solidaridad. Fue su opción notable. Una de las grandes mujeres de nuestras comarcas.-


Yo conoci a la Sra. Blanca Montero y puedo dar fe que es totalmente cierto lo que dices Esteban, ella era mujer buena y con una alma blanca. Defensora de todos los mas necesitados y con una paz infinita. Siempre ayudando por el progreso de Paredones y sus alrededores. Exelente amiga y muy buena anfitriona en su casa.
Digo todo esto porque es la verdad, mi hija nunca la olvida porque ella fue su invitada a tomar el te en su casa fue muy amorosa con Mariapaz y con todos los que la visitabamos.
Me emociona recordarla porque fue y seguira siendo una gran mujer