El año pasado, al rechazar los recursos para el Transantiago, fui categórico en deplorar una política que concentraba subsidios sólo en Santiago y en un sistema malo. El proyecto de ley que se envía tiene elementos positivos. No hay que ser sumisos a lo malo,pero tampoco estamos para "negar la sal y el agua" y llevar las cosas a una sublevación delos ànimos, rompiendo la convivencia mìnima.
Esta vez, el Ejecutivo ha comprendido que se requiere una política "nacional" de subsidio al transporte, lo que es viable por los enormes recursos fiscales y está en sisntonía con la casi totalidad de los países que apoyan el transporte pùblico en momentos de alzas históricas de los combustibles.
Se rompió la ortodoxia centralista y se logrará contener y rebajar entre un 10 y un 20% la tarifa en regiones. Ya se había llegado al absurdo de zonas, como Antofagasta y el gran Valparaíso, así como los aumentos en Rancagua y Concepción, que sobrepasan o se acercan al valor de Santiago, con recorridos mucho menores.
Con esta ley se transparenta el financiamiento,se acaba el by pass vía préstamos de dudosa recuperabilidad, y se reinstala el Legislativo como el espacio para buscar acuerdos. Logran mi voto porque escucharon el reclamo estructural de las regiones en este asunto.
Por cierto, sigue mal el Transantiago, y es de esperar que cambien la AFT, promuevan mayor competencia y aumenten las líneas integrales. Hay que sincerar con los santiaguinos que el precio de 380 no puede seguir congelado y debe iniciarse su aumento con la debida gradualidad.
El Gobierno aún no escucha lo estructural: en los países desarrollados hay políticas nacionales de subsidios, pero cada Región y zona metropolitana maneja su sistema de transporte. El Transantiago requiere un directorio con consejeros regionales y alcaldes. El Gobierno debiera implementar el subsidio a regiones con participación de los consejos regionales, los cuales pueda incidir en las formas de apoyo a los sectores rurales y en evaluar la factibilidad de algún respaldo a colectivos, donde estos son el transporte básico, sobre todo de noche.
Hay tiempos para denunciar y deconstruir, y horas para articular y construir. Aquí observo una posibilidad de solidaridad interegional y una ùltima oportunidad para que hagan rediseños mayores al Transantiago, involucrando autoridades locales y escuchàndolas. Démonos una oportunidad.


Bien Teo
El tema es, cómo asegurar que el subsidio supere las burocracias o los grupos de poder (empresarios sin escrupulos) . Es un desafio.
Con todo, te debo decir que no soy de los que está completamente convencido que se debe seguir despilfarrando el dinero en un sistema fracasado como lo es el Transantiago.
Saludos