Nuestra Catedral se lleno de rostros y gestos de trabajadores y trabajadoras. Como se hace desde 1955, el Obispo Alejandro Goic, en las vísperas del Primero de Mayo, la Iglesia celebra a "San José Obrero" y entrega su mensaje social al mundo del trabajo, en la persona del "hijo del carpintero".
Los gestos fueron concretos en una Catedral colmada de fieles y sindicalistas este domingo a las ocho PM. Temporeras, mineros y panificadores entregaron las ofrendas (estos últimos, cuyo sindicato cumple cien años y preside el presidente de la Cut, Hugo Ramírez, repartieron panes bendecidos a la salida). También se reconoció a trabajadores católicos que destacan por su entrega social, su ejemplo de honradez en sus labores y su compromiso eclesial; un minero de la zona norte de Rancagua, una hermana de origen mapuche que oficia de temporera en San Vicente, un funcionario de la Escuela Agrícola de las Garzas, un funcionario público de Malloa, un chofer del consultorio de La Estrella, un jardinero municipal de Codegua, una trabajadora agrícola de Machalí. Felices fueron aplaudidos en el altar y recibieron su diploma del Obispo y los numerosos curas concelebrantes, entre ellos el padre Morin de la Pastoral Obrera, José Luis Castro, Bernabé Silva, Hugo Yáñez.
El Obispo fue claro en recordar que para la Iglesia la dignidad del trabajo es esencial en su papel de "co-creadores", que el trabajo está siempre primero que el Capital, que la propiedad privada no puede perder su función social, que los países desarrollados usan no sólo el trabajo manual (aunque hizo la bendición de las manos como gesto), sino que fomentan la inteligencia y los conocimientos de todos. También enumeró los derechos a un trabajo digno, bien remunerado, con seguridad y contexto adecuado. El Obispo alzó su voz, llamando a la Justicia y al acuerdo social entre empresarios y trabajadores.
La Catedral se vació con alegría, con la gente volviendo a sus casas con ese pan realizado por las manos de trabajadoras y trabajadores de nuestra ciudad. Pensamos en lo que viene en el Congreso; ojalá la aprobación en el Senado de la ley que regula la subcontratacíón y la acota, ya refrendada por la Cámara de Diputados. No temer y ni hacer apocalipsis; Chile puede transitar, sin perder competitividad y empleos, a un sistema más inclusivo, con trabajadores que puedan negociar y tener mayores derechos. Son lo ecos del Padre Obispo que machacó con el soplo del Espíritu: "el trabajo es primero que el Capital".-
Regionalismo y Desarrollo: Chile y América Latina
Esteban Vakenzuela Van Treek
EL OBISPO GOIC EN LA MISA DEL PRIMERO DE MAYO: "EL TRABAJO ES PRIORIDAD ANTE EL CAPITAL".
Enviado por Esteban Valenzuela
el 30/04/2006 a las 22:19
Nuestra Catedral se lleno de rostros y gestos de trabajadores y trabajadoras. Como se hace desde 1955, el Obispo Alejandro Goic, en las vísperas del Primero de Mayo, la Iglesia celebra a "San José Obrero" y entrega su mensaje social al mundo del trabajo, en la persona del "hijo del carpintero".
Los gestos fueron concretos en una Catedral colmada de fieles y sindicalistas este domingo a las ocho PM. Temporeras, mineros y panificadores entregaron las ofrendas (estos últimos, cuyo sindicato cumple cien años y preside el presidente de la Cut, Hugo Ramírez, repartieron panes bendecidos a la salida). También se reconoció a trabajadores católicos que destacan por su entrega social, su ejemplo de honradez en sus labores y su compromiso eclesial; un minero de la zona norte de Rancagua, una hermana de origen mapuche que oficia de temporera en San Vicente, un funcionario de la Escuela Agrícola de las Garzas, un funcionario público de Malloa, un chofer del consultorio de La Estrella, un jardinero municipal de Codegua, una trabajadora agrícola de Machalí. Felices fueron aplaudidos en el altar y recibieron su diploma del Obispo y los numerosos curas concelebrantes, entre ellos el padre Morin de la Pastoral Obrera, José Luis Castro, Bernabé Silva, Hugo Yáñez.
El Obispo fue claro en recordar que para la Iglesia la dignidad del trabajo es esencial en su papel de "co-creadores", que el trabajo está siempre primero que el Capital, que la propiedad privada no puede perder su función social, que los países desarrollados usan no sólo el trabajo manual (aunque hizo la bendición de las manos como gesto), sino que fomentan la inteligencia y los conocimientos de todos. También enumeró los derechos a un trabajo digno, bien remunerado, con seguridad y contexto adecuado. El Obispo alzó su voz, llamando a la Justicia y al acuerdo social entre empresarios y trabajadores.
La Catedral se vació con alegría, con la gente volviendo a sus casas con ese pan realizado por las manos de trabajadoras y trabajadores de nuestra ciudad. Pensamos en lo que viene en el Congreso; ojalá la aprobación en el Senado de la ley que regula la subcontratacíón y la acota, ya refrendada por la Cámara de Diputados. No temer y ni hacer apocalipsis; Chile puede transitar, sin perder competitividad y empleos, a un sistema más inclusivo, con trabajadores que puedan negociar y tener mayores derechos. Son lo ecos del Padre Obispo que machacó con el soplo del Espíritu: "el trabajo es primero que el Capital".-
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Chrisian Gautier Vallette
el 01/05/2006 a las 10:19
ESTEBAN :
Tuve la oportunidad de estar presente en tan significativa Ceremonia. Junto con compartir lo que nos expresas, quisiera hacer dos reconocimientos y una primera reflexión.
Reconocimiento a : nuestro Obispo, Padre Eduardo Morín, Sacerdotes y Laicos que organizaron esta Misa de Acción de Gracias por el día del Trabajo. Reconocimiento a los trabajadores que fueron distinguidos por su honestidad, generosidad, espíritu de trabajo y de servicio a la comunidad.
Una primera reflexión frente a la Pastoral de los Trabajadores que inicia su caminar: Esta Pastoral esta llamada a potenciar la espiritualidad católica vinculada al trabajo y a la doctrina social de la Iglesia. Estoy cierto que la Pastoral del Trabajador, es una vía más que, se nos abre para contribuir al mejoramiento de nuestra Sociedad.
Responder
Héctor González Avilés ("Tito").
el 01/05/2006 a las 21:53
Muy bueno el artículo, amigo Esteban,
que lástima que los encapuchados de siempre
empañaron la celebración del 1 de mayo en Santiago.
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