Curiosa semana en que los enemigos aparecen como tópico. Todo comenzó con el llamado de una dirigenta vecinal que me contaba que las gallas y patos que nos inventaron atrocidades en nuestra salida del PPD, andaban diciendo que nos habían ganado un juicio porque el juez dictaminó que cometieron falta moral en una pelea política, pero que no se tipificaba el delito de injurias graves. Además, decenas de personas me cuentan que el famoso Pato les robó, estafó, mintió y.... Después me escribe un atento joven, fustigando la agresividad de un paskín contra mi persona. Le explico que Salerno ha sido un hombre de poder con su familia, pero que algo que no me explico, lo lleva a odiar el mismo poder del que abusa (como trabajar poco) y enlodar sin límites.
Pero salgamos de lo pequeño. Por otras cosas, leí a Plutarco que invita a dar las gracias a los enemigos porque muestran interés en uno y hay que ser humildes para entender ese fenómeno. Una sacerdotisa gnóstica- hoy-, me dice otra cosa muy certera: vivan los enemigos porque son como entrenadores sicológicos que sirven para que el alma crezca y trascienda. En el hostal Kolping de la Iglesia Católica donde me alojo hace cinco años en Valparaíso, una biblia abierta hablaba de las almas injuriosas y el odio, ante lo cual había que ser corderos.
Y el remate fue fenomenal. Me acaba de llamar Joaquín Maluenda, presidente de los circenses de Chile, para pedirme que apure la ley del circo y para contarme que los enemigos del circo habían inventado que la leona que se comió sus cachorros en el norte, habían dicho que le daban perros y gatos a los leones y por eso la leona se comió sus bebés. Joaquín, indignado, me explicaba que en un caso de mil las leonas devoraban sus hijos cuando venían enfermos o por alguna razón del "misterio de la vida", pero los enemigos del circo quieren....
En Chile están desatados el tiempo de los enemigos. Quizás, hay que pontificar menos, desdramatizar y aceptar que es parte de la vida en estos valles. Gracias, entonces, entrenadores de la fortaleza.-


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Charles Vidal S
La lteratura también nos dice...Si ladran, Sancho, es señal de que cabalgamos.....