Crear infocentros con oferta de internet barato en los tres barrios carenciados del programa "Yo quiero mi barrio", fue el potente foco de la mesa de trabajo que sostuvimos este jueves por la mañana con el subsecretario de telecomunicaciones, Pablo Bello, junto al Alcalde de Rancagua, Carlos Arellano. La reuniòn contò con el apoyo del economista Claudio Ortiz Tello, rancagúino y consejero de la Comisiòn Nacional para lo Digital, quien es ademàs directivo de Chile Primero. Las contrapartes tècnicas que coordinaràn los proyectos estuvieron presente: Claudio Agurto, secretario ejecutivo del Fondo de Apoyo a la Conectividad Digital (Innovaciones en telecomunicaciones) y la secretaria comunal de planificaciòn, Paz Mancilla. Recordemos que este Fondo busca apurar el acceso de lo digital a sectores aislados, rurales y populares de centros urbanos (su proyecto estrella de este año fue la conectividad para Chiloè y Palena). Nuestra Regiòn que està rezagada en esta área, ha comenzado a gestar proyectos como en Pumanque, Paredones, y pronto vienen otras comunas del secano costero. En lo popular urbano, estarìan un barrio en San Fernando, otro en Rengo, y ahora a trabajar duro para democratizar el acceso a internet en los tres sectores de Rancagua: Vicuña Mackenna en el oriente, Centenario en el centro, e Irene Frei en el poniente. Es clave actuar en cooperaciòn y ràpido para que en la discusiòn del presupuesto de la Repùblica 2008, se fundada nuestra petición de màs fondos para esta dimensiòn moderna de las políticas sociales.
Regionalismo y Desarrollo: Chile y América Latina
Esteban Vakenzuela Van Treek
ABRIENDO EN EL MINISTERIO LA SENDA DIGITAL PARA RANCAGUA
Enviado por Esteban Valenzuela
el 21/06/2007 a las 10:58
Etiquetas: innovación Rancagua
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Esteban Valenzuela
el 04/07/2007 a las 13:10
Juan Manuel
Comparto tu visiòn, aunque coincidamos en que el acceso a lo digital de sectores medias-bajos y populares, permite- con la adecuada orientación- usar los buscadores, hacer tareas, tener acceso a bibliotecas y museos a lo largo del mundo, etc.
Pero usted està en lo correcto. La lectura del libro tradicional es clave. Es más, en mi propio blog encontrará una nota mía sobre la escuela de Alcones en Marchigue, que obtiene el mejor SIMCE de la Región, y un pilar fue que compraron una fotocipadora y dieron acceso a numerosos libros a los niños.
Hay que pensar con "y", y no con "o". Necesitamos lo digital y más libros disponibles en bibliotecas gratas.
Comentarios de este artículo en RSS

Estimado Señor Valenzuela:
Recuerdo que en los tiempos en que Ud. era alcalde, me manifestó la idea de crear, en algunos puntos carenciados de acceso a la cultura, unas especies de "Faros culturales", que no eran otra cosa que bibliotecas periféricas en las cuales,
además de libros habría espacios de esparcimiento, juegos y acceso a Internet como una forma de abrir una ventana al mundo para los niños y la juventud de Rancagua y las comunas vecinas. Luego en la administración de su hermano, envié su idea, materializada en un proyecto, para conseguir financiamiento en Europa lo que se concretó con el aporte del Ayuntamiento de Logroño. Finalmente, ya lejos de Rancagua supe que en parte el proyecto se había concretado. Toda esta historia la traje a colación porque a muchas personas que amamos a la "histórica ciudad", nos preocupa la gran preocupación que se manifiesta por los infocentros en desmedro de las bibliotecas. Los infocentros deben ser el complemento de la biblioteca, deben ser la herramienta que expande el alcance de la biblioteca. No debe, por ningún motivo, aminorar la importancia de la biblioteca ni reemplar la lectura. No perdamos nunca de vista que la condición fundamental para el uso de las tecnologías de información y comunicación siguen siendo las ancestrales técnicas de lectura y escritura. Me apena terriblemente ver mi querida Biblioteca Pública de Rancagua convertida en una montón de libros apilados sin orden y que nadie consulta. Me apena ver que, luego de ser un gran centro cultural, se haya convertido en un ciber no se qué al que llegan unos pocos niños a chatear, a visitar sitios inconvennientes, a enviar mensajes groseros y unas cuantas barbaridades que no viene al caso detallar, y que estos sean los "faros culturales". Los Infocentros, si, pero como complementos de la biblioteca.