Nuestro amigo regionalista oriundo de Atacama (Vallenar), Fernando Orellana, nos envía esta emotiva reseña de la rebelión regionalista que encabezó en 1859 (150 años), en Copiapó, Pedro León Gallo. Un homenaje a quienes lucharon por otro Chile:
ATACAMA
Una esperanza recorre a Atacama, una esperanza de cambio y de recuperación de la identidad
La única vez que una región ha elegido a su intendente sucedió un 6 de enero del año 1859, en esa oportunidad los habitantes de Atacama considerando que los abusos del centralismo y la forma prepotente con que el gobierno de Manuel Montt imponía a las autoridades, eligieron a Pedro León Gallo como su primer Intendente, esta elección democrática es el resultado de la formación de una asamblea constituyente en aquellos primeros días del año 59. La reacción del gobierno central no se hizo esperar y desautorizó la asamblea, pero los ánimos de los Atacameños no estaban para vacilaciones, de aquellos acontecimientos han transcurrido 150 años.
De Caldera llagaron voluntarios para defender la democracia, a Pedro León Gallo le reconocieron la autoridad y prácticamente no hubo un solo hombre que no acudió al llamado y se prepararon como tropas para resguardar la autonomía y ejercicio de los derechos democráticos, se formó el Batallón de La legión del Huasco, los empresarios mineros formaron sus propias milicias, Los Zuavos y la actividad ha esas alturas francamente revolucionaria alcanzó a
Resulta significativo para un atacameño ver la bandera Constituyente en la alcaldía de Copiapó (fondo azul con la estrella dorada en el centro), como fuera cuando Pedro León Gallo arengó a las tropas en 1859 o cuando lo hizo Guillermo Matta, en el mismo municipio, en 1879. Esto ha comenzado a suceder en estos días a 150 años y poco menos de 180 del descubrimiento del mineral de Chañarcillo que permitió sostener la economía del país durante décadas.
De nuestra parte, sólo agregamos: “el otro Chile que se inventó en Atacama”


A 150 años de la Rebelión Constituyente de 1859, cabe preguntarse ¿hemos profundizado nuestra democracia o, por el contrario, seguimos con nuestra tendencia a concentrar lo más posible el poder?
El centralismo, tanto territorial como funcional, es un síntoma de nuestra falta histórica de participación ciudadana. Puede ser por herencia colonial, por los intereses de las elites en disputa, quizas por la influencia de algunos ideólogos (Portales por ej.), pero nuestra historia política ha estado marcada por eso: por el manejo que una elite, la santiaguina, ha hecho del poder en forma casi monopólica, y que pese a los intentos de apertura (algunos fracasados, otros medianamente existosos) sigue siendo la tónica.
Yo creo que es hora de cambiar esto. La democracia la ejercemos todos, no sólo un grupo privilegiado. La descentralización no es más que la expresión de aquello. Si no empezamos ahora a pensar en ello, no habrá más alternativa que replicar el ejemplo de Gallo y compañía.