Estimado
Jorge,
en una semana más Chile Primero tendrá que tomar de una vez sus definiciones
políticas en una año que puede ser un punto de inflexión en el país. Llevamos
seis meses con una diferencia política sustantiva, en la que aprecio no
obstante tu voluntad de debatir sin descalificaciones personales ni amenazas de
tribunal supremo. Lo hago para contestar un comentario tuyo en mi blog en que
rechazas mi propuesta de profundizar y ampliar una lista alternativa a la Concertación
y la derecha, sugiriendo que los líderes del PRI son conservadores, llamando a
evitar la política testimonial y sugiriendo que Piñera puede representar una
opción que supera el esquema de derecha e izquierda.
Te equivocas profundamente y lo voy a fundamentar. Primero eliminemos un
"fantasma" que aparece en nuestro diálogo, aquel cuento de que
Valenzuela es "más cercano a la Concertación". Yo sigo siendo un
político de ideas de centro-izquierda, que en las últimas semanas ha visto
corroborado las razones de fondo para el quiebre que vivimos con la
Concertación, no obstante reconocer- y haber contribuido- a sus dos principales
logros: restablecer la convivencia y crear redes de solidaridad básica con los
más pobres.
La decadencia de la Concertación que no es toda la centro-izquierda
Pero la Concertación, a pesar de su fracaso en la última municipal en que
perdió once de las quince capitales regionales (los cambios comienzan en las
ciudades), no ha estado dispuesta a transformarse con autocrítica y
apertura en una nueva coalición reformista y oxigenadora. Los hechos son
evidentes:
1.- Se mantiene la política de tolerancia a las malas prácticas y a operadores
cuestionados. Son numerosos los "carcamanes" que pululan en los
intersticios del poder, incluso algunos quieren ser o volver a ser diputados.
2.- No hay autocrítica al modelo económico que genera falta de empleos de
calidad y poco dinamismo. Nos salvó el cobre o estaríamos en amplia crisis.
Crecemos por debajo de los vecinos, no hay estrategia industrial y ha costado
moverse a un estado más pro-activo. En esto tenemos una diferencia; tu receta
suele ser más liberal con temas como flexibilidad laboral, mientras yo creo en
los modelos europeos - socialdemócratas y socialcristianos- que combinan
excelencia en educación, apoyo al emprendimiento, economía verde, apuesta a la
vanguardia investigativa-tecnológica, promoción de sueldos dignos para activar
demanda, descentralización como arma para dinamizar apuestas de desarrollo
territorial. La Concertación tiene pasión asistencial, pero temerosa de
proactividad desarrollista. de hecho, para ser justos, el royalty minero que
impulsamos parlamentarios (y no el Gobierno) es lo que ha dado semillas para
invertir algo más en esta línea. Pero dejamos morir Bellavista-Tomé, no
intervenimos para buscar socios para reemplazar la GM en Arica, no hacemos nada
para fortalecer las universidades regionales débiles. Sin duda, en esta
perspectiva, Fernando Flores ha hecho contribuciones para mirar el mundo, ver
el Asia, comprender la cooperación público-privada, apurar el ingreso a la
economía digital, fortalecer el espíritu emprendedor y creador desde nuestra
educación "rutinizada" en la guerra de meros conocimientos. Pero no
se escucha o sólo parcialmente (como la mayor inversión en conectividad popular
y de los pueblos, que recién comienza a moverse a un mayor ritmo).
3.- La Concertación optó por un manejo concentrador y bonapartista del poder
que tiene ahogado a Chile. El único país de desarrollo medio-alto que no elige
gobiernos regionales ni metropolitanos, Santiago es la única ciudad sin alcalde
mayor. Aquí mandan los operadores, los tecnócratas indolentes a los pactos
sociales con comunidades que encarnan políticas públicas (caso transporte),el
segmento de parlamentarios oficialistas que reparten cargos y disciplinan
sus partidos como agencias frenéticas de distribución de prebendas (los "brokers"
en el poder gris). No se acepta que otros innoven, coaliciones distintas en los
territorios, no se distribuye socialmente poder, y crece la concentración en
Santiago con el desgano en provincia, que espera "ayuda", planes y
demases. Es clave dar autonomía. En esto la propuesta de Frei de nueva
Constitución es pobre; repite la eterna promesa incumplida por él mismo (mayo
1998), Lagos y Bachelet, de elegir los consejeros regionales. Ni siquiera se
envía la ley orgánica con la forma de elegirlos, ni se da urgencia. No
creen en repartir el poder. Temen hasta a los jóvenes; tampoco existirá
inscripción automática este año.
4.- La Concertación no es ya el espacio plural de la centro-izquierda,
sino una coalición dominada por la junta de los principales partidos, cuyos
grupos de poder hegemónico persiguen y marginalizan a los disidentes, llegando
a los excesos cometidos en tu propio caso en el PPD, en el de Zaldívar en la DC
o las amenazas a Enríquez-Ominami en el PS. No hay primarias abiertas, se
impidió que hubiera más candidatos, se condicionó y acotó a Gómez, sin siquiera
aceptar por parte de Frei un debate. En sus partidos campea el autoritarismo y
por ello las deserciones que siguen.
En síntesis, una Concertación tomada por aparatos, con el valor de su pasión
asistencial y la ceguera de su miopía en desarrollo, centralista, sin
sensibilidad ambiental, incapaz de vivir una apertura, donde se acostumbraron
a bajarle el perfil a los problemas de ética pública. La "solución" de
un acercamiento pragmático con el PC, sin transformación interna, es una
combinación que a miles de votantes progresistas no nos convoca.
Las razones de mi rechazo a la derecha "real" y a Piñera.
Me parece casi
"naif" de tu parte calificar de conservadores a Zaldívar y Mulet,
pero proponer el apoyo a Piñera y la incorporación a un pacto con la derecha.
La chilena no es una derecha plural y abierta como se aprecia en Europa, y está
en las antípodas del Partido Demócrata americano.
Reconozco que tengo reservas y juicios ( no prejuicios) con su
comportamiento ante la dictadura y el pasado reciente; eso de defender aún a
Pinochet en muchos de sus miembros, de jamás haber pedido
"perdón" por las acciones y omisiones lesivas en derechos humanos.
Tengo autoridad para hablar de eso. Fui un activo líder pastoral, estudiantil y
político (en el MAPU y en la fundación del PPD y el Comando del NO) por los
derechos humanos y la democracia. Nunca tiré una piedra, pero estuve seis veces
detenido y una vez encarcelado. Fui parte de la renovación en que decenas de
líderes de la izquierda hicieron autocrítica pública y explícita de su coqueteo
con la violencia, el desprecio de la democracia y la subvaloración de los
derechos humanos. Sé muy bien, que parte de la izquierda, como la intervención
foránea y sectores mayoritarios de la derecha, hicieron colapsar nuestra
democracia, que padeció sobre todo mi generación. Pero jamás un reconocimiento
explícito de sus omisiones de parte del grupo directivo de la UDI y de muchos
miembros de RN. Nada de la valentía de Cheyre para decir "nunca más"
y "nada justifica los abusos cometidos".
No vivo en el resentimiento. Lo que me preocupa, porque lo oigo y lo conozco,
en nuestra derecha "real" siguen las voces de odio, sin autocrítica,
persisten los que deploran los "robos" del dictador pero
"entienden" sus violaciones a los derechos humanos. Por tanto, me
preocupa en presente y el futuro. Es cierto, que en esta materia Piñera y una
pequeña parte de la Alianza- incluyendo un grupo interesante de diputados
jóvenes-, han tenido una conducta valiosa. También es real que en
sectores de la izquierda no hay autocrítica. Pero no me pidas que pueda apoyar
una coalición en que hoy- ad portas del Bicentenario- siguen dominando voces
que justifican el autoritarismo. No lo haré y te pido comprensión.
Me
dirás que Chile Primero se comprometió a superar el pasado, como reza el
manifiesto fundacional que contribuí a redactar. Pero seamos precisos; la
convocatoria fue a crear una fuerza renovadora que tuviera su energía en el
futuro y que no se negara a aceptar en sus filas a personas de centro-derecha,
pero a aquellas que lo han hecho, de aquellas que sienten vergüenza por las
violaciones de los derechos humanos y que no se mofan del dolor de las
víctimas. Como enseñan los doctores de historia del tiempo presente; a
veces el duro pasado perdura en las "justificaciones".
Lo más relevante en el presente y el futuro. En el "presente real",
mis únicas coincidencias con la Alianza se han dado en votaciones para terminar
con la impunidad en la corrupción (comisiones investigadoras), el despilfarro
(Transantiago), en casos de exceso de estatismo y prejuicio con lo privado de
parte de segmentos de la Concertación (yo evalúo positivo el financiamiento
compartido en educación, por ejemplo) y en el mayor fortalecimiento de los
municipios. Pero nada más, el resto ha sido el calvario de padecer una derecha
neo-liberal, reaccionaria y sin visión estratégica de país.
La actual crisis mundial tiene uno de sus orígenes en la falta de regulación
del mercado y de las grandes corporaciones. Cualquier instancia regulatoria ha
sido boicoteada por la Alianza por Chile, sólo se logró que creyeran en un
sistema de evaluación de educación superior, cuando universidades privadas
conservadoras de buen nivel les hicieron ver que era colmo la falta de
acreditación de carreras.
En lo tecnológico, logramos la ley del royalty contra el voto de la derecha.
Insistimos en que el nuevo impuesto a las mineras era moderado y que vendría
una altísima renta.
El mayor acierto ambiental del último lustro; la ley de fomento de un 5% de las
energías renovables, se logró contra el rechazo de la UDI que defendía los
meros mecanismos de mercado, indolente ante las actuaciones de las propias
empresas y partidos europeos que mostraban las ventajas de estas inversiones en
la renovadora "economía de tecnologías verdes". El boom de
inversiones en esta línea sería imposible con las ópticas neoliberales.
Sobre
el futuro es lo mismo. La derecha "real" es tan reaccionaria como la
Concertación en su miedo a la elección de los gobiernos regionales (quiere mantener
la delegación centralista decimonónica). No quiere cambiar el sistema binominal
(que tú deplorabas). La UDI tampoco cree en la inscripción automática de los
jóvenes. Ni siquiera en los anticonceptivos o la educación sexual explícita (y
tu tratas de "conservador" a los colorines, por no favorecer el
aborto, pero no haces cuestión de que la derecha no repudia la tortura o la
pena de muerte con la misma fuerza con que denosta la interrupción del
embarazo; la misma que masivamente se opuso a una ley de divorcio).
Chile debe ser emprendimiento y solidaridad, Estado sano y sociedad civil
fuerte, diversidad y aceptación del otro. Valores que por cierto la
Concertación ha ido morigerando, pero definiciones claves que la derecha
chilena no representa, aunque Piñera haga guiños aperturistas insuficientes. El
empresario no necesita la ley de fideicomiso ciego que tú, yo y Álvaro Escobar
presentamos, para dejar sus negocios estratégicos vinculados con el Estado.
Piñera se atrincheró en la disciplina de la Alianza y no ha generado la
autoridad ni la apertura para cambiar el binominal. Piñera repite los listados
concertacionistas de planes pequeños de ayuda en la crisis, pero no entrega una
nueva visión de la sociedad, la economía y el espíritu de Chile renovado para
alcanzar el desarrollo.
No
podemos estar con una derecha que sigue oliendo a autoritarismo, defiende
ortodoxias neoliberales que ni los republicanos norteamericanos profesan, y una
visión orgánica del Estado, la política y la cultura reaccionaria, más allá de
algunos sectores aperturistas.
Una nueva alternativa implica definiciones, aliados y ganas.
No
es fácil perfilar una alternativa, pero creo (quizás con mi conocido
voluntarismo) es el camino necesario y sobre todo, lo que requiere Chile.
Yo
tengo un juicio mucho más matizado y valorativo de los colorines y el PRI.
Valoro que se atrevieron a romper con el poder y la "tranquilidad del
binominal" para salirse de la actual DC. Han asumido el discurso regionalista,
el cual- para ser justos- fue animado por segmentos descentralizadores de los
fundadores de dicho partido.
Tu
consideras "genérico" y "estatista" su "crítica al
modelo". Yo valoro su inconformismo con el modelo
primario-exportador-concentrador y desigual que tenemos. Admito que tenemos que
ser mucho más precisos en nuestras alternativas, pero reconozcamos que ello es
también una tarea para Chile Primero.
Es
real que existen en su seno tendencias algo sectarias, pero reconozcamos que en
tiras y aflojas, el PRI fue clave para que los 300 chileprimeristas pudieran
presentarse en sus listas municipales.
Desde
hace más de un año imagino una coalición más plural. Creo que el aporte del
Partido Ecologista, de Manuel Baquedano, Sara Larraín y muchos jóvenes, es
enorme. Chile está en crisis ambiental, y no es una exageración. A Rancagua
hace una década la Concertación le promete un plan de descontaminación y no han
hecho nada relevante. Eso se replica. Son necesarios virajes culturales, poner
el ahorro energético en el centro de las políticas de vivienda, urbanismo y
transporte. Por cierto, es complejo estar contra las represas y la energía
atómica, Debe haber otras alternativas.
Los
independientes como Álvaro Escobar han sido un aporte valiente y lúcido en
muchos proyectos para mejorar la calidad de la política. Por ejemplo, Álvaro
advirtió y presentó un proyecto para evitar los diputados
"designados", limitar las reelecciones, obligar a primarias,
transparentar.
Marco
Enríquez-Ominami ha sido una voz firme contra los aparatos, apuesta a la
innovación y la creación, sabe que no basta con el puro Estado asistencial,
cree en la descentralización. Reclama el derecho a debatir los temas
controvertidos y no vetarlos- un punto que debemos precisar con el PRI en una
eventual coalición alternativa.
Yo
espero que Escobar siga aportando en el Parlamento y que Marco, junto a muchos
progresistas, se sumen a una tercera vía, en la medida en que ellos, nosotros y
nuestros potenciales aliados, estén dispuestos a recrear una nueva opción para
Chile.
Pero
hay muchos más. Ricardo Israel, líderes jóvenes como Vlado Mirosevic en Arica,
movimientos regionalistas, innovadores, líderes comunitarios y de iglesias,
empresarios solidarios, ...miles de chilenos que ya votaron por
Chile Limpio en un sorprendente 8% en las municipales y que puede ser mucho más
si nos atrevemos a conversar, fijar un programa de futuro, respetar diferentes
potenciales liderazgos presidenciales (algunos ya lanzados) y buscar hacia
mediados de año las formas de evaluar la mejor carta que nos represente. Si
tenemos coherencia y fuerza, quizás las visiones liberales progresistas y
regionalistas de los senadores Carlos Cantero y Bianchi, se seduzcan por un
nuevo camino sólido en que pueden ser protagonistas. Sí, somos miles los desencantados
de la Concertación, pero que no creemos en una coalición con la
derecha. Miles los que más allá de fustigar el actual duopolio hegemónico
(no sólo denuncia, también anuncio y acción), nos animemos a perseverar en una
nueva alternativa, como en otros clivajes en la historia de Chile.
Incluso,
y no es trivial, en caso de que no avancemos a una segunda vuelta (reconozco
las facticidades, aunque creamos en nuestra fuerza y el hastío de millones de
chilenos), que eventualmente nuestra coalición tolere la deliberación de cada
uno de sus partidos y movimientos. No es el camino ideal, deberíamos
buscar ser una síntesis virtuosa que genera fuerza política. Debemos
abrirnos a la alternativa de ser factor de cooperación y pactos de gobernabilidad
específicos por compromisos programáticos, pero concentrados en nuestra propia
visión y aporte.
Bueno
Jorge,
Son mis razones francas y fraternales para ti, que comparto públicamente (como
tu promueves debe ser el debate político), porque las definiciones de Chile
Primero comprometen también mi identidad y mis sueños.
Teo
Valenzuela.
Rancagua, 20 de marzo, 2009


En primer lugar, un saludo al Dip. Valenzuela. Con respecto al artículo me parece de un gran contenido ético-político, hace mucho tiempo no leía algo tan inspirador y bien fundamentado, que sobrepase el archi-sabido diagnostico de Chile, Comparto plenamente que ser una alternativa a la Alianza y la Concertación, alejados del comunismo, es una opción representativa de la sociedad actual: Cansada de duopolio y que no es partidaria de crear conflictos sociales, incluyendo el sensible tema mapuche que peligrosamente pudiera estar amparando una violencia propia de grupos del pasado.
El mundo avanza por los inconformistas, un sólo ejemplo, yahoo existía antes que google, sin embargo, los creadores de este ultimo sistema no se conformaron a priori con aquel buscador, optaron por crear uno distinto, todos conocemos lo que hoy en día es google. Ese espíritu se percibe en la carta del Diputado Valenzuela. Comparto que muchas personas quieren una alternativa real, no un grupo de descolgados de la Concertación que terminan aplaudiendo la oratoria del señor Piñera pero que sin embargo, no tiene sustancia progresista, con el sistema binominal Y el sistema presidencial reforzado, se pontencia el control de las cúpulas políticas por sobre las conciencias, eso es inaceptable. Con respecto a la democracia, sólo decir que no es un fin del Estado, sino un camino en costante construcción mentes despiertas y visión de futuro permiten darle solidez y claridad; la falsa creencia de que "llegamos" a tener un regimen democrático y solamente hay que conservarlo, hace rato no tiene sustento doctrinario.Un saludo al Dip. Valenzuela y reirero 100% mi apoyo al contenido y argumentos de su carta. Atte. Rodrigo Lagos A.