
Esta semana nos reunimos con el rector de la Universidad de Rancagua, Claudio Urtubia, y Alessandro Piovesana, un académico italiano que hace seis años está a cargo de los programas de postgrado y magister en agricultura de la Universidad Catòlica de Buenos Aires, y ahora comienza a preparar programas para nuestra Región de O´Higgins, como es sabido, es una potencia agroexportadora en Chile.

Alessandro proviene del norte de Italia, de Venecia y con estudios en toda esa àrea que va de Milán a Parma, la zona más emprendedora que inspiró un clásico del desarrollo: a Robert Putman con su concepto de capital social, donde descubrió que la riqueza no depende de los recursos naturales, sino de poner en movimiento redes virtuosas de capital social, que es lo que ocurre en Emilia-Rogmana, Milano y Venecia. Es lo que Alessandro ha estado haciendo en Argentina y ahora hará con la Universidad para esta Región que aún tiene rezagos: favorecer la asociatividad, vincular la educación superior con las empresas y sus necesidades, pacto social y capacitación de alto nivel de los trabajadores y ejecutivos, saber mirar el mundo y atraer innovación, investigar con sentido práctico.

La conversación giró en conceptos y oportunidades a construir: denominaciones de origenes y fuerte autoregulación para el vino, cómo dar valor agregado al nuevo negocio del acite de oliva, enseñar "supermercadismo" a los productores para mejorar la presentación y la calidad de los productos, las oportunidades de los productos orgánicos en el mercado boom mundial en agricultura. Dialogamos sobre lo que ha planteado Fernando Flores, fundador de Atina Chile: Chile puede duplicar en diez años su produccción agrícola y en agronegocios, para alimentar a gigantes que despiertan como los Chinos y la India. Están los buenos ejemplos de los lecheros del sur que fueron a New Zeland y ahora se asocian con nuevas plantas lecheras, el alza en el precio del vino chileno en este primer semestre, el dinamismo exportador de carnes blancas de AgroSúiper (Alessandro notaba que el negocio de los jamones da valor y es dinámico). También visitaría la Rosa Sofruco, donde Ismael Ossa produce jugos naturales sin preservantes en la lógica de "comida sana". Otros conceptos, como trazabilidad, certificación, buen diseño de presentación, entre otros, fueron desafíos que se traducirán en postítulos, videoconferencias con expertos italianos (líderes, además en tecnología agrícola) y creación de postítulos y cursos de alto nivel. Una buena noticia para la Región de la mano de este académico que es un laico comprometido de "Comunión y Liberación", institución que es una de las cuarenta personas y asociaciones que apuestan por esta Universidad endógena para una región rezagada que puede dar más. Esto, más el esfuerzo del INIA y del Gobierno regional con univerdsidades públicas en biotecnología, más el proyecto Chile Califica en la U. de Rgua. ayudará a modernizar la formación agrícola de liceos y a nivel técnicos, son pasos en la dirección de fortalecer las redes virtuosas entre empresas y educación, claves para el desarrollo como la arcadia que un día admiró Putman del norte italiano.