Enviado por Esteban Valenzuela
el 09/09/2005 a las 14:59
Ayer antes de la siete de la mañana, y cuando el alba despuntaba por mi ventana a la Cordillera, me llama Selva, la esposa de mi amigo César Castillo, para contarme que se había suicidado en la Cárcel. César, El Tranca, el gran cultor de la poesía popular, la rima y la paya en Rancagua. El amigo pícaro y amable, el luchador social y democrático, el profe creativo y querido, el constructor de decenas de proyectos culturales de calidad.
César, con un historial impecable, fue acusado de un hecho insólito; toquetear a tres niñas delante de su curso. Anoche, junto a cientos, estaban sus amigos payadores y los niños y apoderados de su escuela, testimoniando como creíamos en él. Tato Drago entregó su último diario escrito en la cárcel, Selva me mostró su carta en que le pidió comprensión a los hijos y le dijo que la amaba, y me pasó el original del poema "Pastoral", en que César habla de los planes de Dios, de los que no tienen prudencia para conocer la verdad. Su último verso es para gritar su inocecencia.
Pro aquí fallaron dos cosas, y las digo en la carta que adjunto al Ministro de Juisticia; un Fiscal de mano de hierro que no dudó en dejar preso un mes a un profesor de tradición intachable ante una denuncia al menos dudosa (a otros se les deja libre mientras se sigue el juicio), y en la infecta cárcel de Rancagua no cuidaron a César como se los pedimos personalmente, cuando lo visité en la cárcel.
La carta al Ministro y mi declaración judicial testimoniando su aporte a Rancagua y la cultura, las comparto desde el dolor más inmenso. A César no lo olvidaré, y sacaremos un libro con sus poemas y compilaremos en un CD su maravilloso canto a lo humano.
Adjunto la carta
Rancagua, viernes 9 de septiembre, 2005.
Señor
Luis Bates
Ministro de Justicia
Presente
Señor Ministro, con un dolor profundo en el alma, le pido acciones en dos graves procedimientos de la Justicia que acompañan el suicidio de César Castillo en la infecta cárcel de Rancagua. César Castillo, el Tranca, ha sido por tres décadas el mayor exponente del canto a lo humano, gestor cultural y animador del rescate de nuestras tradiciones con creatividad en Rancagua. Además, profesor de intachable trayectoria y colaborador en cientos de actividades solidarias.
Es acusado por tres niñitas de tocaciones delante de todo el curso, el mismo curso que ayer lo vi completo con sus apoderados llorando a su profesor y a su tío Tranca. Más allá de lo curioso de la acusación, por decir lo menos, fue brutal que el Fiscal no sólo lo sometiera a proceso, sino que le negara la libertad mientras se investigaba. La única falta previa de César era un manejo en ebriedad, que además había limpiado (esta es otra arista extraña, ya que el Fiscal consideró el hecho). Yo declaré ante el fiscal y ante mi pregunta por la libertad y la supuesta reforma judicial ???más garantista???, me responde que debo ???entender que estos hechos tienen mucha connotación social???. Por favor, la Justicia no puede ensañarse por modas o estados de ánimo sociales, sobre todo, ante lo complejo de las acusaciones- muchas falsas, según los propios tribunales-, contra profesores y personal docente. Por tanto, le pido que hable con el Fiscal Piedrabuena y se genere una práctica de mayor consideración contra docentes de trayectoria intachable que sean acusados.
Lo segundo, es pedirle respuestas en el sumario de gendarmería. Visité a César, hablé con el director del penal y otros funcionarios, les pedí que lo dejaran aislados. Me dijeron que no era posible porque en la enfermería u otro lugar se podía mezclar con población normal que suele agredir a quienes son acusados de abusos. Lo dejaron en una celda infecta con treinta reos, el informe de la sicóloga forense advirtió su estado depresivo con un mes de cárcel, y nadie evitó un ahorcamiento en una celda atestada.
El dolor hay que convertirlo es Justicia, me rogaban los familiares y amigos de César, profesores y sindicalistas. Le pido resultados y una reflexión crítica de los organismos judiciales- Fiscalía y Gendarmería- en este brutal caso.
Sin otro particular,
Diputado Esteban Valenzuela Van Treek
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