CONSORCIOS Y FONDOS DE CONVERGENCIA REGIONAL: APRENDER DE EUROPA PARA LOS RECURSOS DEL ROYALTY

Enviado por Esteban Valenzuela el 08/08/2007 a las 13:09

Es falso el gran dilema que tiene retrasado una ley-reglamento que ordene el uso definitivo de los ingentes recursos para innovación, investigación y tecnología,     que están ahora disponibles gracias a la ley de royalty minero que una decena de parlamentarios impulsamos hace tres años. Los dos debates son:  si se cumple la palabra y se dan cuotas a regiones, sobre todo mineras, que están muy rezagadas en estas áreas de futuro, y si se consideran protagonistas a las universidades. Los críticos “iluministas”, que suelen hacer políticas públicas desnudas de “actores de carne y hueso”, viven en dos sospechas; que las regiones botarán los recursos en proyectos mediocres y que las universidades malgastarán en sus castas de investigadores con papers no productivos. Por tanto, la solución sería tener sólo concursos nacionales de proyectos, donde las regiones y universidades deben competir con empresas y centros de investigación privados.

La verdad están “in between” como dicen los gringos, y hay que pensar con “y” como sugiere Beck. Es posible tener concursos nacionales con puntajes especiales para quienes incorporen universidades y regiones rezagadas. Es lo que han hecho los europeos con uno de los componentes claves de sus mega recursos para sacar del rezago a sus subregiones; los llamados “fondos de convergencia y cohesión”, que mezclan infraestructura, fomento productivo y apoyo a centros de investigación que jalonen nuevos desarrollos. Han sido eficientes en las regiones “pobres” del sur de España, Italia, Grecia, Portugal, Irlanda y el este alemán, y ahora se focalizan en los nuevos estados incorporados del este.

El instrumento para nivelar “hacia arriba” y no administrar pobreza con centros atrasados, ha sido la política de propiciar “consorcios”, donde se mezclan institutos de las mejores universidades europeas, empresas y centros “atrasados” de las regiones subalternas. Rotan los académicos e investigadores, estudian en conjunto, usan las nuevas tecnologías y su deslocalización, hacen un up grading y generan nuevas oportunidades. Es decir, no se quedan en el “localismo”, pero tampoco entregan sus millonarios subsidios y fondos al mercado de los “grandes” ( Barcelona, Londres, Paris, Berlín, Bruselas o Milán). Los que si quieren participar de los mismos, no sólo deben focalizar sus investigaciones en nuevos polos de desarrollo de las regiones pobres, sino que incorporar actores de las mismas y acompañarles en su salto adelante.

Si miramos las cifras de proyectos de investigación que coordina el sistema CONICYT, se desprende la concentración en las principales universidades tradicionales ( y la total ausencia de los entes privados), su concentración en Santiago- con la excepción de la poderosa U. de Concepción-, y la participación expectante de otras zonas como Valparaíso, Antofagasta, Talca, Valdivia y Temuco.

INDICE DE LAS DIEZ UNIVERSIDADES CON  MÁS PROYECTOS CONICYT AL 2006

UNIVERSIDAD

FONDECYT

REGULAR

 CON APOYO INTERNACIONAL

TOTAL PROYECTOS

U. de Chile- Santiago

314

50

364

U. Católica- Santiago

221

42

279

U. de Concepción

108

17

125

U. de Santiago

86

20

106

U. TFSM- Valparaíso

43

18

61

U. Austral- Valdivia

48

6

54

U.Católica-Valparaíso

36

6

42

U. Talca

27

7

34

U. C. Norte-Antofagasta

24

6

30

UFRO Temuco

16

6

22

Sabemos que un banco internacional está haciendo un nuevo estudio de clusters (conocemos tres previos), que nos imaginamos determinará lo que sabemos; las potencialidades de investigación en procesos mineros del norte, semillas y frutales en el centro, pastos y lecherías en el sur, junto a acuicultura. Ojalá que a estos “estudios tradicionales”, vengan impulsos en temas medioambientales  y que también de apoyo como “innovación” la creación de nuevos soportes en la lacra delito-droga o las posibilidades de la industria del cine chileno en el mundo: ¿Por qué no un consorcio de una productoras de California, con ARCOS, canales locales y la U. Austral?

El punto es pensar con “y” por la vía de consorcios e incentivar su creación con puntajes especiales en el uso de los fondos del royalty. Que la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile mire la poco “investigadora” Universidad de Atacama  y busquen áreas de cooperación. Que la Escuela de Agronomía de la Universidad Católica haga alianzas con los centros de educación superior precarios y emergentes de la Región de O´Higgins. Que Calama, la solitaria, puede ser sede de alguna alianza de empresas y centros de investigación en minerales y uso eficiente del agua. Dibujar esta “convergencia” de metrópolis y regiones rezagadas fueron parte del espíritu de los impulsores del royalty; que la riqueza del cobre siembre futuro allí donde van quedando los socavones y los altos de tierra inerte de los relaves. La ecuación virtuosa es posible a la hora del reparto.-

 

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