Estamos iniciando en Chile Primero una conversación sustantiva sobre la descentralización en Chile, la cual se encuentra en un proceso evidente de estancamiento en un modelo muy paternalista-centralista y un estilo quejoso desde los propios municipios y entidades regionales.
los países desarollados, grandes y pequeños, diversos u homogéneos, tienen niveles sustantivos de descentralización, autoresponsabilidad, con competencias claras, evitando paralelismos y burocracias excesivas. Los municipios son fuertes y actúan según su tamaño con flexibilidad, y las regiones (o nivel intermedio) son claves en el concepto de "competitividad territorial para el desarrollo".
Nuestras principales líneas programáticas son:
1.- Diferenciar entre la Intendencia delegada y un gobierno regional autónomo electo por la ciudadanía con poder en desarrollo.
Las actuales Intendencias representan el gobierno central, deben seguir ocupándose de la seguridad interna, coordinar las instituciones fiscalizadoras de normas generales y aquellos programas de interés nacional.
Al igual que Francia, España, y países más pequeños, como Irlanda, Nueva Zelandia, Suecia o Noruega, junto a esta delegación central, se puede estructurar en torno a los actuales consejos regionales (que se espera sean electos por el voto popular) el Gobierno Regional con un presidente que expresa las demandas reginales y administras las instituciones y fondos vinculados a la competitividad regional: fomento productivo, conectividad física y digital, turismo, ciencia y tecnología, transporte, calidad de la educación media, apoyo a la capacitación técnica, promoción de la identidad y cultural regional en el mundo.
2.- Se requiere un presupuesto propio, tasas territoriales y coparticipación en un impuesto nacional.
Para que la descentralización sea efectiva, se requieren recursos propios y un presupuesto regional relevante. En los países desarrollados de la OECD en promedio, el gobierno central administra el 50% de los recursos, los municipios el 25% y los gobiernos regionales-intermedios otro 25%. En Chile, el Gobierno central administra el 80%, los municipios y regiones un 10% en cada nivel.
Cada región, en pacto con sus ciudadanos, puede cobrar, subir o rebajar, tasas de ciertos impuestos y debe coparticipar de un tributo nacional. Los expertos sugieren que sea un procentaje del IVA, ya que este constituye el 55% de todo lo que se recauda en impuestos en Chile. Por cierto, esta mayor autonomía debe ir acompañada de controles, limitaciones al gasto burocrático-administrativo y regulación al endeudamiento sólo a mega proyectos con cuotas que no sobrepasen un porcentaje de los ingresos regionales.
3.- Fondos de Convergencia y Competitividad para regiones rezagadas.
En Europa y Asia se hacen alianzas virtuosas entre los gobiernos nacionales, las comunidades mayores (La Unión Europea) y las regiones rezagadas para mejorar su infraestructura, su conectividad, su educación, universidades y centros de innovación. Es decir, se evita la queja permanente y el clientelismo asistencialista por redes pro-desarrollo. Es lo que puede hacer Chile con los llamados fondos del Royalty. Nivelar hacia "arriba" a los regiones pobres por la vía de lograr consorciarla con centros de investigación nacionales e internacionale sde alto nivel.
4.- Municipios con diverso poder:
En Chile se comete el error de darlas mismas competencias a todos los municipios. Hay administracciones locales avanzadas y con recursos que pueden asumir nuevas competencias, como infraestructura (hasta los "hoyos" se espera que el estado central los tape en nuestro centralismo), nivel de salud secundario, seguridad ciudadana, parques interurbanos, manejo de cuencas. Y hay otros pobres y poco eficientes, que administran una muy mala educación pública, a los cuales se les debe acotar sus competencias, traspasando competencias claves como educación al nivel regional o a otro municipio vecino con buena administración.
5.- No temer a los territorios especiales insulares e indígenas.
Los países desarrollados son democracias sin temor, y por tanto tienen zonas especiales con gobiernos autónomos o regalías en islas y territorios de población indígena. Valoran su propia diversidad como parte de la cohesión y el ser nacional cosmopolita.
6.- La administración de las macrociudades en areas metropolitanas.
También estamos atrasados y en crisis en la administración de las mega ciudades, que en todo el mundo tienen gobiernos metropolitanos electos o delegados dependientes de los consejos de alcaldes. estas áreas metropolitanas se hacen cargo del transporte, los parques intercomunales, la evacuación de las aguas lluvias, las vías estructurantes de las mega ciudad. El gran Santiago (seis millons, 30 comunas) , Valparaíso (un millón, seis comunas) y Concepción (un millón, siete comunas), requieren esta modalidad de gobierno intermedio con competencias acotadas, pero muy relevantes.
Un nivel más polémico de debate, pero necesario, es si vale la pena rediscutir la división administrativa, dejar las actuales quince regiones con sus intendentes como los espacios de gobierno interior, pero ir a crear seis macroregiones autónomas con sus vocaciones económicas y de competitividad, que serían: norte grande, norte chico, macroregión metropolitana, valle central, sur y austral.
Si ponemos a Chile en primer lugar, imaginemos y trabajemos con consistencia para dar un nuevo impulso a la diversidad de sus territorios. Es el sentido de esta mirada.-

