QUE COPIAPÓ NO SEA COMO EL HUMO DE SEWELL

Enviado por Esteban Valenzuela el 24/08/2010 a las 13:20
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QUE LOS 33 NO SEAN COMO LOS 355 DEL HUMO.

 

Por Esteban Valenzuela van Treek.

Ex alcalde y ex diputado por Rancagua.

Escritor, máster en desarrollo.

 

El milagro aún no consumado de los 33 encerrados vivos en la mina de  Copiapó, nos recordó a quienes tenemos abuelo y padre minero, la historia de los 355 que murieron en junio de 1945 en Sewell: la tragedia del Humo,  que se inició en la última galería de El Teniente por el incendio de huaipes y materiales, matando a casi todo el turno de una mina regentada sin sistemas autónomos de ventilación ni señalizaciones de emergencia, ni alarmas, ni detectores, ni nada. El humo los fue matando y el horror se apoderó de Sewell y Rancagua, que vió nacer un mar de cruces balncas en el Cementerio Dos y una población nueva cerca de su Alameda, llamanda “Las Viudas”.

 

Neruda, senador a la época, iracundo pidió el martillo de Stalin para castigar la omisión criminal, recordando que con los muertos una parte de Chile fenecía:

 

Sánchez, Reyes, Ramírez, Núñez, Álvarez,

Estos nombres son como los cimientos de Chile

Si los dejamos morir, la patria va  cayendo,

Desagrándose hasta quedar vacía.

 

Alfredo Jocelyn-Holt aventuraba que la muerte en Copiapó cambiaría el eje del Bicentenario incluso más que el terremoto. Es probable. No sabemos. Se pensó que con la Tragedia del Humo nada volvería a ser igual, y así  ha sido parcialmente. Los americanos trajeron al experto en seguridad Stanley Jarret y mejoraron las condiciones, pero no del todo. Sewell siguió siendo una zona insegura, murieron nuevos mineros en avalanchas, hasta que los gobiernos de Frei y Allende, con el cobre chilenizado y nacionalizado implementaron la instalación de las familias en Rancagua, llamado “Plan Valle”.  Pero la Mina ha seguido causando muertes hasta hoy, pero con menor magnitud, en una ontología trágica que no sabemos inevitable. Lo que sí sabemos es que cada vez que se plantea aumentar las regulaciones y fiscalizaciones en cualquier ámbito (pesticidas, abusos laborales), la derecha que hoy gobierna mostraba sus reparos anti-Estado, abogando por la autoregulación de las empresas. Parece evidente que hay un Estado “básico” que no requiere discusión; ojalá más allá de lo mediático estén los votos esta vez para fortalecer la fiscalización en el ámbito minero.

El Estado tampoco ha sido consecuente. Los sindicatos mineros de contratistas tuvieron que pelear con fuerza el derecho en la última década a tener los mismos trajes, zapatos y vehículos para transportarse en la minería de CODELCO.  Incluso, nos tocó desde los noventas que CODELCO haya repoblado Sewell en la época de la dictadura con contratistas que allí pernoctaban con los humos tóxicos de Caletones. Eso ya es el pasado. Al menos en seguridad, la estatal parece entender que no caben dos clases, gethos, discriminaciones. Pero no lo sabemos del todo, nunca se sabe, la minería es un inframundo de secretos, de cuerpos que se torturan por ganar más, de muertes que se traga el cerro.

El poeta minero, Walter Pineda, que 1989 escribió una completa investigación sobre la Tragedia del Humo, recuerda en su poema a Estalisnao (el pirquinero pionero de El Teniente),  la convivencia con la muerte, ese fantasma que nos recuerdan los mineros de Copiapó aún allí, bajo las piedras:

Muchos de nosotros aquí fueron quedando,

En el fondo desolado de la mina,

En el universo vertical de los piques,

En el beso agotador de las buitras…

¡355 veces se nos murió el corazón¡

 

Todos somos responsables si Copiapó no termina bien. Así lo siento.  Las advertencias allá fueron claras, como lo fueron los reclamos sindicales no oídos den 1945. En Rancagua hay un cementerio, hay un sindicato (Sewell y Minas) que cada 19 de junio recuerda a los suyos, , un monumento que el municipio democrático encargó a Germán Ruiz, un documental con la voz de las viudas que hizo Rodrigo Troncoso, un mural que estremece de Claudio Goycolea en Sewell, donde el humo silencioso fue genocida como las bombas sobre el pueblo de Guernica que pintó Picasso. Memoria viva que no queremos repetir, a la espera de que siga el milagro de Copiapó y que el poder haga lo que tenga que hacer, sin miedo.-

 

(Adjunto imágenes del Mural “El Humo” de Claudio Goycoloea en Sewell).

 

 


 


 

 

 

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hipolito valenzuela
el 24/08/2010 a las 15:16

¿Qué te paso Esteban, que siendo diputado no tuviste la fuerza y esta claridad que muestras en el articulo?

 

Espero tu lucha continúe por una consecuencia como lo que has escrito, porque para inconsecuencias como la ultima que abrazaste junto con el Meito, nos dejo con las manos cruzadas y mirando el triste circo de Piñera y todo sus payasos, como el ultimo de la termoeléctrica de barrancones punta de choro, lamentarse cuando por nuestros propios errores ayudamos a descontinuar lo que creemos mejor a pesar de los desaciertos en que pudiéramos haber incurrido, pero que  podrían ser enmendados, es un poco triste.

 

Hipólito Valenzuela.


hipolito valenzuela
el 25/08/2010 a las 12:35

 

Dado el caso de los mineros de la mina San José, y  comprobado las precarias normas de seguridad en que trabajaban estos mineros, y habiéndose decantado las culpabilidades, tanto la de los empresarios, los primeros en proporcionar todos los elementos de seguridad, y los segundos en hacer cumplir que estén dadas las condiciones de seguridad, como es el caso del organismo de gobierno Sernageomin, “posibilitaron”, que esta tragedia sucediera ante la desidia de ellos mismos.

 

Y porque  creer que las redes sociales pudieran ayudar a evitar estos abusos y muchos más que se producen,  en los diferentes campos de acción de la gestión de privados o de los gobiernos de turno.

 

Hemos puesto este caso dramático y que todavía no tiene solución total, sino solo parcial, que  es de esperar que todas las acciones de rescate puedan llegar a feliz término y no lamentar ninguna victima fatal, pero con ello establecer de aquí en adelante, fiscalizaciones rigurosas en la seguridad personal de los trabajadores mineros en general,  también en  los alcances salariales de los mineros y de todos los trabajadores de Chile, pues  quedo de manifiesto la precariedad, no solo en sector minero, si no en todas las ramas productivas del país, lo que ha obligado al gobierno a la conformación de una comisión de ética en seguridad laboral y también salarial.

 

 Lo anterior quizás  pudiera ser evitado,  de forma tal, que estas redes sociales, por la inmediatez de establecer feedback con los diferentes públicos, buscaran un mecanismo de alertar a las autoridades competentes en las diferentes áreas de gestión, tanto publicas como privadas, y como el popular dicho, mas vale prevenir que curar, generaran una suerte preventiva ante los abusos cometidos por la irresponsabilidad de algunos o los intereses de unos pocos.

Hipólito.


hipolito valenzuela
el 25/08/2010 a las 12:41

Mas que un llamado al Presidente, la COREMA o la CONAMA,  yo haría un llamado a ciudadanía, a protestar por la inconciencia de los problemas medioambientales que se desataran a partir de la instalación de esta termoeléctrica, porque lo del presidente ya es sabido, es un incumplidor empedernido, lo demostró con las acciones de Lan y lo sigue sosteniendo con la venta de chilevision, y lo de la institucionalidad del medioambiente, quedo al descubierto por medio de una funcionaria sin escrúpulos, que trabajando en temas del medioambiente, atornillaba al revés y trabajaba para los intereses de la termoeléctrica, por lo tanto dura sanción para esta persona,  y para el presidente la mas grande funa en las redes sociales, por incoherente e incumplidor de sus promesas de campaña.

 

Hipólito


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