El sábado comencé con el bautizo de mis sobrinas Emilia y Matilde, siendo padrino de la última, quien con su hermana, vestidas de blanco, estuvieron atentas a las palabras del padre Ernesto Castro. Sí, el bautizo de las hermanas Valenzuela Muñoz fue con ojos abiertos, mirada diàfana, sonrisa suave, ante el cura amable que las ungiò con aceites para señalar en la cruz que eran "sacerdote, profeta y rey (reinas)", allá en Coinco, junto a un jardín de "parrroquia de campo" donde entre pataguas y araucarias, lucen los laureles en flor y las calas amarillas. Toda la familia, con sus
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A las 7,30 PM son las "completas". La oraciòn final de la docena de monjes Trapenses que cantan y viven en su misticismo. Al final,el Abad moja con agua la cabeza de los monjes y de la decena de fieles silentes que enfilamos hacia la precordillera por el camino a Tunca, por La Compañìa, entre Rancagua y Codegua. Aquì llegò para quedarse hace dos dècadas la Trapa.