Orocia Moraima Valenzuela Carreño, hija de Manuel e Isolina, campesinos de Colchagua, radicados en el campamento minero de Sewell, donde ella nació en la ciudad de las escaleras en el corazón nevado de la Cordillera de los Andes hace 80 años. Hermana de Darío y Manolo. Madre de Luis Fernando y de Angel. Tía Cora para los sobrinos que ayudó a criar, en Rancagua, mamá Cora para sus nietas, nietos y el bisnieto en Asunción Paraguay.
Enfrentó con dignidad su soledad de madre y habitó el caserón de adobe del
Barrio Estación de Rancagua con la larga familia de Darío y Erna, de Isolina y Ory, en la solidaridad encarnada día a día.
Fue madre y tía de nueve niños. Mudó, cantó, meció, lavó, acunó, consoló, gozó, oró, retó, zurció y amó. Dormimos en sus brazos viendo ???
Simplemente María???, nos acurrucamos en su falda asustados con ???
sombras tenebrosas??? en la vieja tele blanco y negro. Nos enseñó a plantar ???
porotos del amor??? y a cortar la uva, a pelar choclos y oler las sopaipillas. Nos quitó la pelota sólo cuando se quebraba un vidrio. Nos peinó a la gomina con limón para la primera comunión, rezó con la virgen del Carmen y nos puso pedazos de papa fría en los días de fiebre. Nos contó cuentos y le susurramos secretos. Supo, con mi madre, hacer el milagro de la multiplicación de los panes en los días duros.
En la huella creada por su primer amor, vino a Paraguay tras Fernando. Para luiego hacer nido con Angel y Pina. Allì plantó un rosal en la casa del Barrio Herrera, y cambió el brasero por el tereré sin renunciar al te a la chilena, y la crianza de sobrinos se convirtió en cuidar nietas y nietos, y alcanzar a ver revolortear al primer bisnieto. Y volvió a acurrucar, a orar, a tejer, a querer y aconsejar, a consolar y gozar en tierras guaraní. La santa madre, tía, suegra y abuela, la vecina ???
??a Cora???. Recordaba la cordillera, la crema ???
lechuga???, el trino de los zorzales. Pero fue amada y cuidada en Paraguay. Se fue en paz en su Pascua vestida de celeste con un cántico de rezos, amada porque amó, bajo el cielo azul de los suyos de aquí y de allí.
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